Y con el sol se asomó el pueblo
No es éste un lugar donde desarrollaremos un análisis histórico del 25 de mayo de 1810. Sí haremos, como cada semana en la sección recortes de nuestro portal, una mirada de aproximación a lo que sucede en nuestra realidad, esa que de una u otra forma muestran los diarios aprovechando en esta oportunidad la celebración de aquella fecha (semana) histórica y fundacional.
Hace largos años que en nuestro país, se había borrado de los textos y discursos en general el concepto PUEBLO. Ni siquiera o especialmente en tiempos de campañas electorales. Reaparece en estos días justamente donde se hace obligado usarlo, cuando la calle perdió el cómodo silencio del "no me importa nada", para molestarnos y salir por lo menos a la ventana para "saber de qué se trata".
No hay historiador (B. Mitre, J. Estrada, A. Palacios, la Academia Nacional de la Historia, etc) ni protagonista (Castelli, Saavedra, Moreno, Belgrano y las propias actas del Cabildo de Buenos Aires) de la "revolución de mayo", que no utilice en algún momento la palabra PUEBLO para hablar positiva o negativamente de aquellos hechos.
¿Por qué subrayar PUEBLO? Porque el 25 de mayo de 1810 la Población de esta región del mundo tal vez dejo de ser Gente aislada en sus intereses y/o necesidades para comenzar a ser una Nación.
La lectura de cada palabra que cuenta la crónica de esa semana se hace tan cercana, en los símbolos y en los sucesos, a nuestros días que podríamos mirar hacia atrás para aprender el camino que podemos construir hacia delante.
Por qué sorprenderse (¿molestarse?) hoy cuando la sociedad se moviliza con la dignidad de los humildes que piden trabajo cansada de la auto-cómoda-trampa de esperar que otros resuelvan lo que toca a todos construir. En definitiva volver a ser PUEBLO.
Salir bajo la lluvia y como en mayo de 1810 construir representatividad genuina de nuestro pueblo, opinar, sentirse parte de la política sin miedo ni prejuicio.
Aguantarse el diluvio pesimista, que inunda nuestros barrios con la certeza de los que afirman: "...esas asambleas no sirven para nada, nada sólido sale de esas reuniones". Muchas veces hasta nuestras botamangas llegan mojadas dejándonos solos con esas dudas.
Por qué entonces cuando esto ocurre no miramos para adentro y nos preguntamos ¿quiénes?, ¿dónde? y ¿cómo? se organizan las soluciones a los problemas más urgentes en nuestro país.
En las escuelas con las cooperadoras y las familias; en la sociedad de fomento y las asociaciones civiles; las iglesias y capillas; las entidades partidarias y de derechos sociales y humanos. En cada espacio colectivo de nuestra comunidad donde la solidaridad y la esperanza viven a pesar de tanta contra, en cada uno de esos lugares su fuerza tiene raíz en el encuentro, en la unión de esfuerzos, en un “estado de asamblea” donde, con muchas discusiones, pero con profunda vocación se viene construyendo este país.
Quizás esta evocación de aquel 25 de mayo de 1810 nos permita comprometernos con la reconstrucción de nuestra patria habiendo aprendido de nuestra historia.
Decíamos al iniciar este texto que no era intención de este espacio desarrollar un análisis histórico, para esta tarea seria necesario la participación de otros y de todos para construir ideas en el debate y la participación.
Queda planteada la posibilidad.
Carlos Iglesias Departamento de Comunicación CONSUDEC ciglesias@consudec.org
volver