En
el camino de la justicia está la vida;
Y en
sus caminos no hay muerte La sociedad se movió de lugar, por diversas razones. De manera individual o grupal, el vacío del "no te metas" esta siendo ocupado por el "Basta". Desde los que más sufren e históricamente vienen sobreviviendo colgados al país por tanta marginación y exclusión. A los ahorristas que vieron cómo los bancos esfumaron su dinero. Hasta las familias que casi diariamente padecen el horror de un rapto y/o perdida de un ser querido. Nuestro país esta viviendo un tiempo de profundo dolor. Se ha destruido al hombre, se le quitó la dignidad del trabajo aprovechando de la paciencia y sacrificio de nuestro pueblo más pobre. Con la promesa del derrame de riqueza, cuando arriba obtuvieran lo que les correspondía, caería en los barrios trabajadores lo que les tocaba a ellos. No vamos a extendernos aquí sobre lo que todos sabemos, los pocos tan llenos de riqueza insaciables y los pobres más pobres eliminados del juego. Sin reglamento los que ganaban no miraban más que como su ficha avanzaba en el tablero de a cuatro casilleros por vez, mientras los jugadores que estaban peleando no quedarse afuera, sólo atendían a su fichita sin mirar ni adelante ni atrás. Unos por impunidad, otros por marginación y otros por miedo, cambiaron de juego y la violencia se adueñó del tablero. El árbitro incapaz de cuidar el juego, o comprado para no ver, permitió que se vulnere el derecho y obligación de cada jugador, permitiendo graves faltas sin sanciones y otras infracciones, tal vez fueran castigadas con todo el peso de su poder. A este ESTADO llegamos. Y sin duda muchos quieren terminar con ésto. Aquellos que desde siempre luchan ( organizaciones no gubernamentales, comunidades religiosas, instituciones educativas, etc) por un país para todos y otros a los que la realidad los despertó para mirar mas allá de su hogar, no quieren más que solo unos pocos "vivan" placenteramente y a costa del sacrificio de tantos. Todos los caminos nos conducen a la gran obra, la reconstrucción de nuestro país, cimentada fundamentalmente en la justicia. Es tiempo de acortar distancias, no permitamos que las diferencias y prejuicios nos detengan. Ganémosle a los miedos compartiendo la vida sumando a todos, piensen o no como nosotros, a nuestras reuniones de trabajo, asambleas y/o campañas de participación ciudadana para buscar entre todos soluciones concretas que hagan posible transformar esta realidad. Comencemos por hacer cumplir el reglamento que ya tenemos para ir, si es necesario, construyendo otros nuevos y mejores para todos. Nos llevará tiempo, pero juntos sin que nadie quede afuera, podremos emprender nuevamente el juego. Carlos
Iglesias |