A la hora de vernos.

 

“... el día que entré al patio principal había una ceremonia del primer año, con el uniforme dominical de pantalones blancos y saco de paño azul, y no pude reprimir el terror de que ellos supieran todo lo que yo ignoraba. Pero pronto me di cuenta de que estaban tan crudos y asustados como yo, ante las incertidumbres del porvenir.” Gabriel García Márquez, en VIVIR PARA CONTARLA.(Sudamericana, Argentina, 2002) 


Por diferentes razones: crisis varias, tragedias con y
  sin aviso, persianas que se levantan de prepo y algún que otro urgente llamado social, florece de vez en vez, desde la mansa espera, el ser solidario que anida en nuestro pueblo.

Si recortáramos ese instante de lucidez, de entrega y de amor, donde somos protagonistas de buscar una solución posible ante la desesperación de las ausencias que matan, podríamos vernos sencillamente como la punta del ovillo que nos movilice para los cambios que tanto necesitamos.

Un buen ejemplo de este nuevo momento, para pensar juntos, ocurrió en las recientes elecciones presidenciales. Esta vez, como hacia mucho que no ocurría, el voto “discutido” primó sobre cualquier otra inducción empujada desde los medios de comunicación. Y eso que se gastó mucho dinero en esa tarea para seducir a independientes e indecisos.

Le decimos voto “discutido”, a esa definición a última hora, tras la duda como reina del momento de elegir. Contra las certezas de votos útiles, voto folklore o voto a ganador, volvimos a la mesa a tratar el tema no para convencer, sino para convencerse o convencernos.

Es cierto, no se puede generalizar. Pero pensemos si algo de eso no nos ocurrió aunque tuviéramos muy claro a quien votar o a quien no. ¿No brilló en algún instante la opinión de la familia, de un amigo o de nuestros compañeros de tarea para confirmar, definir o cambiar nuestra elección?

Si algo de eso nos rozó, ésta es una interesante escena que podemos cuidar para mantenerla viva en cada momento que se nos viene la duda. Abrirse y compartir para buscar con otro alternativas posibles. Cuanto más ésto  para usar en nuestro rol docente.

Desde las aulas, como nuestro gran retablo, la danza de ideas puede ser musicalizada por la voz de nuestros pibes con la difícil pero no imposible tarea de atraerlos, interesarlos en lo que ocurre desde la realidad de la calle. Hasta la disciplina que nos toca enseñar.

¿No es ésto esencia de nuestra tarea? Acercar lo más lejos posible, nuestro brazo hacia el chico que no sabe, no conoce ni imagina el fascinante estado de aprender.

Intentemos ofrecerles el aula como espacio para verse con el otro. Docentes organizando el conocimiento y alumnos interactuando desde el no saber, compartiendo lo aprendido.

Recuperar nuestra raíz regada por la solidaridad, en la clase, socializando lo que uno sabe, posibilitando que el otro reciba de su par lo que no sabía o no entendía hasta verlo ahí, expuesto en esa persona cercana, igual a él.

Carlos Iglesias
Coordinador Gral. de CONSUDEC.ORG
Departamento de Comunicación
CONSUDEC
ciglesias@consudec.org

 

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