En este proceso evolutivo en que están
inmersas las escuelas, para poder dar respuesta
a la variada gama de intereses de sus alumnos
y fortalecer la equidad del sistema educativo,
el papel que cumple el Equipo Directivo
en la gestión institucional, es de
cabal importancia.
Bajo
esta perspectiva, donde prevalecen como
metas el fortalecimiento y mejoramiento
de las acciones institucionales, es necesario
hallar los medios que establezcan y afiancen
la relación entre la Escuela y su
Comunidad, con acciones concretas que entrelacen
estas instituciones, sus integrantes e intereses.
Desde
el ámbito extra escolar, junto a
las familias, también las Organizaciones
o Asociaciones de la comunidad, cumplen una función
primordial y valiosa, sostenida a través
de esfuerzos
organizados que permitan una cooperación
relevante. En su cotidiano accionar, las
Escuelas conocen mucho de intentos individuales
que suelen realizarse en direcciones contradictorias
y esporádicas, en vez de continuadas
y comprometidas, por ello es necesario hablar
de esfuerzos
organizados y rescatar la idea de un empeño
cooperativo, unificado y compartido, entre los actores
del Centro Educativo y los referentes de
las Organizaciones interesadas en esta participación
comunitaria, que contribuyan por un lado,
a la concreción y potencialización
del Proyecto Educativo Institucional, y
por el otro al fortalecimiento y afianzamiento
intelectual del alumno y su inserción
en el mundo socio económico que le
toca vivir.
La
participación responsable de este
tipo de actores no debería limitarse
solamente a un ‘padrinazgo’ empresarial
a una determinada escuela, curso o jornada,
o una entrega de premios, donativos o presentes,
o refacción y mantenimiento edilicio,
sino en colaborar con una real y verdadera
inserción del Centro Educativo en
el contexto comunitario al que pertenece,
que atendiendo a las falencias y potencialidades
propias del mismo, favorezcan sus posibilidades
de desarrollo, el aumento de la calidad
de vida, la educación no formal,
la capacitación, la concientización,
la ayuda mutua, la vinculación con
el mundo del trabajo, y la promoción
humana, entre otras.
Estos
niveles y grados de participación
concreta de entidades de la comunidad, tanto
del ámbito público como privado,
se podrían concretar a través
de Hospitales, Municipios, Industrias, Comercios,
Clubes, Bibliotecas, Mutuales, Centros Culturales,
Cámaras Empresariales, Cooperativas,
etc. permitiendo la inmersión de
la Escuela en la real situación de
su entorno, correspondiéndole a ella
explotar las diferentes posibilidades de
cooperación que esta instancia le
presenta.
En
el marco de la participación ‘de’
estas entidades, como así también
‘en’ las mismas, dentro de un amplio abanico
posible, se propone como alternativas de
trabajo, por ejemplo, la identificación
y tratamiento de una problemática
barrial o municipal determinada, que se
podría complementar con un estudio
de las causas, o una visita al Centro Vecinal,
Municipio, Cámara de Empresarios,
Centro Comercial, etc. a los efectos de
intercambiar ideas, conocer procederes y/o
presentar la propuesta de la escuela. Otra
manera sería la participación
en un proyecto de radio local o un periódico
zonal a cargo de docentes, alumnos y padres,
con una amplia gama de posibilidades de
temas a emitir, desde la difusión
de la labor y plan escolar, publicidades
empresariales, noticias diversas, hasta
campañas viales, asistenciales, sanitarias,
humanitarias, ecológicas, etc., mediante
notas, entrevistas y avisos, que implican
la trasversalidad de acciones mediante la
elaboración de escritos, fundamentaciones,
estadísticas, fotografías,
investigaciones, etc.
Otra
alternativa lo constituyen las visitas educativas
a otras entidades, muy utilizadas y que
pueden ser útiles como punto de partida
para una relación más significativa.
Estas salidas no deben ser sinónimo
solamente de viajes recreativos, sino que
también ser aprovechados para otros
fines, garantía de ello será
el proyecto específico que respalde
a esta actividad extracurricular. Conceptualmente
estas visitas pueden ir desde un simple
reconocimiento de la organización,
el trayecto, su origen, su entorno, la zona,
accesos, etc., pasando por una observación
intensiva de procedimientos, administración,
producción, comercialización,
o un curso, una jornada o charla de capacitación,
hasta el desarrollo total o parcial de un
proyecto educativo. Respecto a la concreción
de un proyecto específico, en la
Escuela Media, y en sus últimos años
de estudio, la realización de una
práctica laboral concreta mediante
la figura de la ‘Pasantía Educativa’
es una valiosa alternativa metodológica
que pretende vincular al alumno con el mundo
del trabajo, con la intención de
aprender - haciendo.
Luego
de este somero esbozo de posibilidades,
la Escuela que opte por esta alternativa
de cooperación, no debería
adoptar una actitud pasiva y en espera de
ofrecimientos, traducida en mera receptora
de propuestas y posibles beneficios, sino
mas bien, sanamente agresiva, adelantarse
a los acontecimientos tratando de incentivar
primero a sus actores institucionales para
luego salir a convencer a los extra institucionales,
difundiendo y presentando sus proyectos
y planes que no solo contengan necesidades
y demandas significativas, sino también
propuestas atrayentes, facilidades de concreción
y posibles resultados alentadores para todos
los participantes de semejante compromiso
asumido.
En
los albores de un nuevo siglo, estas Organizaciones
tienen como nunca antes, una responsabilidad
ante la sociedad que va bastante más
lejos que la simple maximización
de ganancias u optimización de servicios.
Esa meta será posible solo mediante
una participación responsable que
implique una aproximación más
cívica, humana y sensible al complejo
entorno social, desarrollando formas innovadoras
de construir ‘capital humano’ a través
de la inversión en acciones que favorezcan
el fortalecimiento de la Institución
Escolar y el afianzamiento intelectual del
alumno.
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