LA EDUCACIÓN
QUE CONSTRUIREMOS
La
sanción y vigencia de
la Ley Federal de Educación
funda una instancia de Proyecto
de País, asociada a la
transformación del Estado,
la transferencia y descentralización
de los servicios educativos
con la consecuencia inmediata
y desafío de futuro al
potenciar las libertades individuales
y el reconocimiento de iniciativas
con voluntad de unión.
El Estado en sus distintas
jurisdicciones deberá
superar el rol protagónico
decimonónico para convertirlo
en asegurador y coordinador
de las alternativas que aseguren
los protagonismos comunitarios
y la Unidad Nacional.
La estructura educativa
fue respondiendo a distintos
esquemas nacionales y diseños
internacionales, es lógico
pensar que es posible un futuro
óptimo con una Ley General
que precisa y define un perfil
de hombre, un sistema orgánico
y participativo, fija niveles
de responsabilidad entre los
agentes educadores, establece
objetivos que apuntan a plantear
la calidad, exige al estado
y compromete a otras instituciones.
Resulta estimulante
que se ambicionen nuevos esquemas,
mecanismos, canales de participación,
afirmación de roles socio-institucionales.
Se desea que la opinión
mayoritaria sea escuchada, enriquecida
por la minoría, para
que ambas interactúen
y puedan difundir su pensamiento;
ésto enriquecerá
el espectro de ideas en una
sociedad pluralista, que pretende
dialogar para encontrar la verdad
común e integral, para
alcanzar la meta del ansiado
bien para cada hombre y común
para todos ellos.
Vivir juntos implicaría
vivir abiertos, para superar
la propia particularidad y trascenderse.
Los jóvenes
deben sentir arraigo fogoso,
seguridad para sentir vigente
la Nación que deberán
asumir.
“El hombre necesita
vivir, necesita tener satisfechas
sus necesidades materiales,
para ocuparse luego, de otras
necesidades, que por pertenecer
a la esfera anímica y
espiritual, es decir nada menos
que al negocios del alma, dominio
del espíritu, posibilidad
de hablar, asociarse, cultivarse,
mucho más importante
que las del dominio de la materia”
(Dr. Cayetano Licciardo).
Esta introducción,
lleva a decir que la economía
es la función cultural
con la que el hombre provee
a su sustento, por eso la economía
es condición para el
progreso, no causa del progreso.
El modelo económico
sin modelo educativo no asegura
la continuidad del cambio.
Era y es más
importante mostrar
cuentas que cerraban,
aunque cada hombre y todos los
hombres no tuvieran asegurada
su estabilidad laboral por la
multiplicidad de alternativas
por la que pueda optar.
Quienes
deseen asegurar igualdad de
oportunidades deben comenzar
a trabajar en serio para transformar
y mejorar la educación.
La
instrumentación de la
Ley Federal será un largo
compromiso de acción.
Sobre ella hoy se
puede ordenar un proceso de
cambio. Comienza ahora una nueva
etapa, más programática
que operativa, del desarrollo
del sistema educativo.
BIBLIOGRAFÍA
RELACIONADA CON EL TEMA:
Marí
Rousseau, José C. La
educación que construiremos. Paideia
cristiana Nro. 23. Instituto
superior Salesiano "San
Juan Bosco". Rosario, 1996.
Juan
carlos Tedesco y Néstor
López. Iipe. Unesco.
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la educación secundaria
en Aca. Latina.Documentos del
Maguisterio de la Iglesia Católica.
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Claretiana.
Educación y proyecto
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para la Reforma Educativa del
Diálogo Interamericano
y el PREAL (2000). Mañana
es muy tarde.
Comisión
Internacional sobre Educación,
Equidad y Competitividad Económica
del Diálogo Interamericano
y el PREAL (1998). El
futuro está en juego. Washington
y Santiago de Chile. |