ALGUNAS REFLEXIONES
Y APORTES PARA EL DEBATE EN TORNO A LA LEY NACIONAL DE EDUCACIÓN
Conscientes
de la necesidad de marcos normativos que den cuenta de los desafíos
de la Educación en el siglo XXI, el Consejo Superior de Educación
Católica se compromete con un proceso amplio y pluralista de debate
sobre la elaboración de una Ley Nacional de Educación, desde la
evaluación de las fortalezas y debilidades de la legislación anterior,
que asumió los principios consensuados democráticamente en el Congreso
Pedagógico Nacional del año 1988.
Acordamos
con la preocupación del gobierno nacional y su iniciativa de poner
a la educación en el centro de nuestra atención, tal como lo requiere
el estado de crisis en el que la misma se encuentra y las implicancias
de esta situación en el fritura de la Nación. Más allá de la necesidad
de adecuar a los avances científico tecnológicos y a las demandas
de la producción, debe encontrar los caminos que le permitan atender
satisfactoriamente a miles de niños y jóvenes que sufren hoy en
día el fracaso escolar al no reunir las condiciones necesarias para
beneficiarse con la educación que se brinda en las escuelas. Es
conocida la brecha que existe entre la educación que se ofrece en
distintas regiones del país y en distintas escuelas de la misma
región, así como las diferencias abismales que se observan en los
rendimientos educativos. Se conoce también la proletarización y
falta de jerarquización que padecen los docentes, las falencias
que presentan los procesos de formación docente y las múltiples
funciones que deben asumir en las instituciones educativas más allá
de la tarea específica de educar. Los especialistas señalan que
la educación en Argentina -muy lamentablemente- se encuentra en
un estado de deterioro tal que se han comprometido las condiciones
de una vida digna de muchos jóvenes y niños
Ante
estas situaciones y en la presencia de un sistema educativo fragmentado,
haciendo honor al protagonismo histórico de la Iglesia en su contribución
a la edificación del Estado argentino, manifestamos la voluntad
clara de participar en este momento histórico en la gestación de
un proyecto educativo nacional, orientado a la búsqueda de "una
educación de calidad para una sociedad más justa".
No
obstante considerar que el tiempo definido en la convocatoria es
insuficiente para el tratamiento de un tema de tal envergadura,
adherimos al espíritu del documento que se nos ofrece para el debate,
que enfatiza la voluntad del Estado Nacional de asumir su responsabilidad
principal y garantizar la educación como un derecho inalienable
de todas las personas y como un instrumento indispensable para hacer
viable "una educación de buena calidad para todos"
A
través de este documento acercamos a la comunidad educativa nuestras
reflexiones sobre los siguientes temas que consideramos prioritarios
en el debate ya que hacen a la definición de aspectos fundamentales
de las políticas educativas:
Además
del aporte que hacemos llegar a través de estas reflexiones, se
recomienda a las comunidades educativas, a los docentes, alumnos
y padres de familia como preparación para la participación en el
debate, la lectura del documento "Educación y Proyecto de Vida"
de la Conferencia Episcopal Argentina.
Entendemos
que un debate acerca de la educación que queremos para nuestro país
debe partir necesariamente de la búsqueda de respuesta a interrogantes
acerca de los fines de la educación, los que indudablemente deben
apoyarse en una concepción antropológica. Consideramos de vital
importancia la afirmación clara de la educación como un derecho
básico e inalienable de la persona, la que no puede reducirse a
categorías mercantilistas propias de la visión de libre mercado
imperante en el mundo globalizado.
Si
bien acordamos con el documento que afirma que la educación debe
ser considerada "la variable clave de la estrategia de
desarrollo nacional y es justo considerar que una educación de excelente
calidad para toda la población permitirá alcanzar los objetivos
de justicia social, crecimiento económico y ciudadanía democrática,
que guían una estrategia de desarrollo sustentable".
es preciso, en primer lugar, reconocer que cuando se habla de la
educación es la existencia misma del hombre, como ser individual
y como ser social, la que aparece comprometida.
Consideramos
a la educación como algo propio del ser humano, y necesario, no
tanto para regular su conducta sino para constituirlo hábil para
el ejercicio de su condición humana. Antes de ser un hecho social,
político o económico, es un fenómeno concreto que ocurre en una
persona, en un tiempo y en un espacio determinado, que forma parte
del proceso de desarrollo personal orientado a la búsqueda de una
mayor perfección como persona, en el desarrollo de la capacidad
de conocer la verdad, de la capacidad de amar, de la capacidad de
hacer el bien.
Los
sistemas educativos no son sólo piezas al servicio de la economía,
del consumo o del progreso material, sino medios que deben ayudar
al desarrollo en plenitud de las potencialidades humanas de todas
las personas, por lo tanto las decisiones de políticas educativas
deben ser planteadas primeramente desde un plano ético, valorando
el respeto a la persona y a su desarrolló-por encima de un progreso
material y valorando al trabajo como medio de realización personal
y por ello derecho fundamental de todos.
Es
por esto que el deterioro de la educación y la falta de equidad
que lo sigue constituyen primeramente una responsabilidad ética,
ya que afecta las posibilidades de desarrollo personal de quienes
son los destinatarios de la educación, quienes tienen derecho a
ser respetados en su dignidad, en su libertad de conciencia y a
una formación integral.
Desde
esta perspectiva y tal como se precisa en el apartado del documento
para el debate, creemos imprescindible acordar que una educación
de "buena calidad" es aquélla que, en primer lugar, apunta
a la formación integral de todas las personas.
Se
entiende como formación integral al proceso educativo que hace posible
el perfeccionamiento de las facultades o posibilidades propiamente
humanas, que son la inteligencia, la voluntad, y la libertad, de
una manera también propiamente humana, es decir, abiertas al compromiso
con los otros y con la comunidad, y orientadas a la búsqueda de
sentido de la propia vida, según las exigencias profundas del ser,
en diálogo con la realidad que le toca vivir.
Al
hablar de una formación integral se habla de una educación que atienda
al hombre en todas sus dimensiones, individual, física, político-social
, cultural, estética, ética, espiritual y religiosa.
Estas
consideraciones nos llevan a señalar que el fin de la educación
es posibilitar que el alumno se desarrolle como persona y que a
través del ejercicio reflexivo, libre y democrático de sus capacidades
propias, pueda definir un proyecto de vida personal sustentado en
valores, abierto a una visión universal y trascendente de la realidad.
Ciudadanos responsables, protagonistas críticos, creadores y transformadores
de la sociedad, a través del amor, el conocimiento y el trabajo.
Defensores de las instituciones democráticas y del medio ambiente,
para el desarrollo de una sociedad y un país basados en los valores
de libertad, paz, solidaridad, respeto, igualdad, justicia, responsabilidad
y bien común, con proyección latinoamericana.
De
acuerdo a lo enunciado se considera que es necesario que en el texto
de la ley se formule explícitamente la concepción antropológica
desde la que se prefiguran los fines propuestos para la educación
de la Nación.
B.
El reconocimiento de la familia como agente primario de la Educación
De
acuerdo a los principios, valores y derechos de raigambre natural
y constitucional, consideramos a la educación:
como
un derecho de todos como personas y como un deber moral que tienen
los padres respecto a sus hijos;
- como
un derecho y un deber que los padres de familia deben conocer, ejercer
, hacer respetar y asumir como responsabilidad.
La
familia es el agente natural y primario de la educación y, como
primera educadora , cuenta con los siguientes derechos y deberes
- a
participar y a ser reconocido como agente natural y primario de
la educación;
-
a elegir el tipo de educación
que, desde sus convicciones religiosas, filosóficas, antropológicas
y éticas consideren
más apropiadas para sus hijos;
- a
la igualdad de oportunidades en servicios educativos de calidad.
-
a decidir en asuntos que hacen
a la educación de sus hijos y a ejercer la libertad de conciencia
según lo establece
el Art. 12, inc 4 del Pacto de San José de Costa Rica (de raigambre
nacional)1 y el Art. 75 inc.
19 de la Constitución Nacional
- a
participar en las comunidades educativas, colaborando con la gestión
educativa en el ámbito
de su incumbencia;
1 Pacto
San José de Costa Rica, art. 12, inc. 4: "Los padres y en su
casos los tutores tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban
la educación religiosa y moral de acuerdo a sus propias convicciones" 2 Art.
75, inc. 19:
-
a ser informados de la evolución y de la evaluación
de los procesos educativos de sus hijos.
Creemos
que estos principios deben quedar garantizados explícitamente en
el texto de esta ley, a fin de garantizar en el Sistema Educativo
Argentino la subsistencia de la educación pública tanto de gestión
estatal como de gestión privada, ya que de otro modo se lesionaría
gravemente el derecho de muchos padres.
C.
Los aspectos que posibilitan el ejercicio de la libertad de enseñanza:
En
materia educativa la libertad de enseñar y de aprender que consagra
el artículo 14 de la Constitución Nacional, requiere, de las leyes
que regulan la política educativa, la garantía para su ejercicio
a través de dos aspectos fundamentales.
c.1.-
Los aportes del estado a la educación pública de gestión privada
c.2.-
E1 régimen laboral docente en instituciones públicas de gestión
privada
C.1.
La Educación Pública de Gestión Privada Los aportes estatales.
"Garantizar
el derecho de la familia a elegir la educación de los hijos",
- tal como se señala en el apartado 5-, supone reconocer que ésta
posee el derecho de elegir el tipo de educación que responda a sus
convicciones filosóficas, éticas o religiosas, y que este principio
se apoya y complementa con la "Libertad de enseñar y aprender"
reconocida por la Constitución Nacional. Este reconocimiento permitió
en nuestro país en la prestación de los servicios escolares, la
integración de la gestión estatal y la gestión privada.
El
reconocimiento de este derecho fundamental exige, para su concreción
en la elección de la institución educativa que responda a sus requerimientos
personales, de la oferta diversificada de institutos de educación
pública, ya sean de gestión pública o de gestión privada.
Entre
las pautas doctrinarias fundamentales referidas a los derechos de
enseñar y aprender, debemos explicitar que "El Estado no puede
imponer un tipo único de enseñanza obligatoria-ni religiosa ni laica-
... "no puede coartar la iniciativa privada en orden a la apertura
y funcionamiento de establecimientos de enseñanza., "...nopuede
negar reconocimiento a dichos establecimientos no oficiales, ni
a los títulos y certificados que expiden... como tampoco crear privilegios
lesivos a la igualdad a favor de los establecimientos oficiales
de enseñanza, discriminándolos arbitrariamente frente a los privados
"3
En
el pensamiento del autor citado, la solución mas justa estriba en
que el Estado fomente el pluralismo educacional en una sociedad
libre y abierta, reconociendo a la escuela pública en su doble gestión
estatal y privada, y que su expresión más justa radica en el reparto
proporcional de los fondos destinados a la educación.
Es
necesario que el Estado, no sólo permita sino que garantice, propuestas
educativas alternativas a la oferta de educación pública de gestión
estatal, que hagan factible la elección
3
(Bidart Campos Germán Manual de la Constitución Reformada Tomo II
Ediar Buenos Aires Pag. 39).
que
los padres desde sus convicciones decidan para la formación integral
de sus hijos, coadyuvando al sostenimiento económico de aquellas
iniciativas privadas que así lo requieran.
Es
justo reconocer que la contribución estatal al sostenimiento económico
de las escuelas católicas a través del pago de los sueldos de sus
docentes, se complementa, en todos los casos, con el esfuerzo de
la Iglesia en sus múltiples estratos, -diocesanos y congregacionales-
que sostiene con recursos edilicios, materiales, didácticos y con
otros aportes fundamentales una oferta educativa que sería imposible
de mantener exclusivamente desde el erario público.
En
consecuencia, no es posible ejercer la libertad de enseñar y aprender
si los padres no cuentan con la posibilidad de elección, en igualdad
de oportunidades, de la educación que desean para sus hijos.
Este
tema es considerado en el Eje No 6 del documento que alude a "Garantizar
el derecho de los docentes a condiciones dignas de trabajo, de formación
y carrera". En el mismo se parte de la convicción que
sólo se conseguirá una educación de calidad si se mejoran las calidades
de la formación inicial y continua; se mejoren las condiciones de
trabajo y se desempeñen en una carrera que permita su desarrollo
profesional. Ello es requerido de una manera urgente para formar
los profesionales docentes del Siglo XXI que deben intervenir en
un cuadro social conflictivo, con un conocimiento en un rápido cambio
y con tecnologías que han provocado modificaciones profundas en
los procesos cognitivos.
El
documento sostiene también que es necesario una política de jerarquización,
articulación y dinamización de la formación docente, siendo también
menester discutir las modalidades y condiciones de la carrera, la
que debería contemplar diversas y novedosas posibilidades de ascenso.
En
este estado se torna imprescindible distinguir mas allá de los fines,
objetivos y fundamentos del apartado, y reconocer explícitamente.
- atender
al derecho que tienen todos los docentes a ser respetados en su
libertad de conciencia4;
- la
necesaria equiparación salarial que debe existir entre los docentes
que se desempeñan en
instituciones educativa de gestión estatal e instituciones de gestión
privada, que garantiza
la jerarquización de la función docente y la existencia de un único
sistema educativo;
-
que el vínculo laboral del profesional
docente con su empleador difiere sustancialmente a que sea en dependencia
del Estado, en este caso Provincial, o de una entidad privada en
sus diversas configuraciones,
ONGS, Asociaciones, Fundaciones y entidades religiosas o confesionales.
4
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Art 18
De
tal forma, es imprescindible dejar garantizado mediante el texto
de la ley los derechos a la profesionalización, a la carrera y al
perfeccionamiento de los docentes, que se desempeñen en ambos regímenes.
-
Es
del caso señalar que en lo concerniente al ingreso y promoción de
los docentes del sector privado, estas condiciones deberán encontrarse
adaptadas a las especiales características del vínculo laboral,
regido por las normas del Derecho del Trabajo, con las necesarias
adecuaciones reglamentarias, venidas de las vertientes del Derecho
Administrativo y de los institutos que definen las particularidades
de la educación de gestión privada.
Estas
particularidades deben traducirse en las instituciones de educación
pública de gestión privada, más allá del cumplimiento de los recaudos
relativos a la titulación, antigüedad y desempeño como requisitos
para el acceso a la carrera y las posteriores promociones, en el
ineludible y concomitante respeto, del aspirante a cargos docentes,
al ideario de la institución y la adhesión comprometida en todos
sus aspectos al proyecto de la comunidad educativa. Tanto el Ideario
como el Proyecto Educativo propio justifican y definen la oferta
por sus orientaciones religiosas, éticas, filosóficas, socio-culturales,
tecnológicas, deportivas, etc., donde se va a ejercer el derecho
de los padres de elegir la educación de sus hijos. En consecuencia
es atribución de las instituciones educativas de gestión privada
designar y promover a todo su personal.
D.
La necesidad de acordar políticas que garanticen una educación de
calidad y el respeto de los principios del federalismo
La
tradición de las reformas o transformaciones educativas en nuestro
país, ha sido atribuir los problemas educativos y la baja calidad
a la falta de recursos financieros, acentuando también la responsabilidad
en los mismos, a los docentes y a las instituciones escolares. Es
necesario hacer una revisión general en estas cuestiones y considerar
los problemas que existen en el diseño y seguimiento de las políticas
públicas en materia de educación, atendiendo a la imprescindible
necesidad de realizar un cambio profundo en la manera como los gobiernos
vienen encarando el tema educativo y las innovaciones educativas
en particular.
Las
políticas que se han recomendado y adoptado en los últimos años,
no están respondiendo satisfactoriamente a las realidades del sistema
escolar y de los docentes en particular, y no han tenido los resultados
esperados. Así también la discontinuidad de programas y proyectos
que se inician y se suspenden o cambian de rumbo en los sucesivos
cambios de gobiernos o de funcionarios, sin las evaluaciones y los
reajustes necesarios, son factores que indudablemente se vinculan
con la situación de emergencia que se presenta en nuestro sistema
educativo
Estos
datos son lo suficientemente reveladores como para exigir una reflexión
de fondo en torno a las estrategias de cambio educativo que vienen
ensayándose, y en torno a la definición y ejecución de las políticas
públicas, destacando la urgente necesidad de atender a la evaluación
de las mismas, sobretodo teniendo en cuenta los fracasos que
se asignan a la legislación vigente sin haberse evaluado en ningún
momento ni la eficacia de su aplicación ni las políticas públicas
responsables de su implementación.
En
el mismo orden que la exigencia de evaluación de las políticas públicas
en una nueva Ley de Educación, es necesario garantizar un sistema
federal en la organización del sistema educativo.
El
federalismo es un eje clave de criterio político que organiza nuestro
país. Este federalismo no es ni la centralidad del Estado nacional
ni la autonomía absoluta de los estados provinciales, y necesita
de la voluntad de lograr un Estado nacional que pueda resolver problemas
en el espacio federal.
Al
debatir acerca de un proyecto de ley para la educación nacional,
es muy importante dejar espacios muy claros de construcción federal
que permitan articular las características y necesidades regionales,
sin concentrar las decisiones operativas, en la consolidación de
un centro muy fuerte en el Estado Nacional tal como ocurre en
el campo de la Formación Docente y de la Educación Técnica.
Asimismo,
afirmamos la necesidad de la participación de la sociedad no sólo
en la ejecución de las políticas y programas, sino en su formulación
y discusión. La educación es asunto público y debe, por tanto, involucrar
a todos sus actores y concitar su participación responsable. No
basta con proclamar la participación e incluso con mostrarse favorable
a ella, es preciso definir y habilitar tiempos y espacios, criterios
y mecanismos concretos, para que se dé dicha participación como
un dispositivo regular de los procesos educativos desde el nivel
local hasta el nivel global, desde la escuela hasta las instancias
ministeriales e intergubernamentales en que se define y decide la
educación
Tanto
en este ámbito, como en el de la evaluación de políticas públicas
es importante destacar ese importante espacio que es el Consejo
Federal de Educacional que debe funcionar como órgano de concertación,
de articulación, de acuerdos y de evaluación., acciones que todavía
no ha llevado a cabo eficientemente, vista la fragmentación que
exhibe nuestro sistema educativo,
Además
de los temas señalados y de la consideración de la educación como
instrumento de la construcción de una sociedad más justa, en el
debate acerca de la nueva Ley de Educación, se cree necesario poner
énfasis en la definición de la estructura del sistema educativo
adecuada a todas las jurisdicciones; en la redefinición de la misión
de la escuela secundaria; en la adecuación de la institución educativa
a la cultura juvenil emergente; en la posibilidad de las instituciones
de elaborar sus propios proyectos educativos institucionales; en
la atención a la relación entre educación y trabajo, y en la redefinición
del sistema de formación docente
Reconocemos
también que los cambios que reclama nuestro sistema educativo y
la educación en general, para aproximarse a la propuesta de una
educación de calidad para una sociedad más justa, demandan la elaboración
de programas multisectoriales en el orden de lo social, lo económico
y lo cultural, que de manera conjunta asuman las tareas y la responsabilidad
que se ha depositado en los últimos tiempos en la escuela argentina.