Sra. Ramona Antonia QUINTANA de TOFFOLETTI 

Colegio Emilio Lamarca - CHACO

 

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Nació en Loreto, provincia de Corrientes, su familia, se traslada a la Pcia del Chaco en busca de nuevos horizontes, por lo que cursa aquí sus estudios primarios y secundarios, obteniendo el título de Maestra Normal Nacional en la Escuela Normal Mixta Sarmiento de Resistencia Chaco. 

Se inicia como  docente, en la Escuela No. 63 de Makallé, provincia del Chaco. En 1965 es convocada para dar clases, por los Sacerdotes Redentoristas de la Parroquia Ntra. Sra. De la Asunción, en ese momento responsables de la recién creada escuela Emilio Lamarca de Villa Prosperidad. Esto  marcó para ella una nueva era, en la cual su vida iría transformándose por su entrega en la misión de educadora y por el contacto fluido y profundo con los niños que de mil maneras recibían su donación y le devolvían cariño y alegría. 

Al quedar el Colegio en manos de las hermanas de la Virgen Niña  contaba con unas pocas aulas y muchas necesidades, pero también con una gran riqueza humana como la de la Sra. Tita y de otras docentes que en ese momento eran sus colegas. 

Se estableció una nueva relación entre esta docente y las hermanas, que superaba a la del simple asalariado y que más bien tenía semejanza con la del pastor que cuida su rebaño. Durante más de una década las condiciones que se presentaban como desafío para la labor docente en un colegio ubicado en un barrio periférico de la ciudad de Resistencia, de un nivel socio-económico muy bajo, no fueron más que alicientes para el trabajo comprometido de ella. 

Siempre cumplió con responsabilidad cada una de sus tareas, presentándose a clase aún en canoa, cuando por las lluvias copiosas o las mismas inundaciones anegaban los alrededores de la escuela.  

Formó cientos de alumnos a lo largo de casi treinta años, entre ellos pasaron varias generaciones que con cariño y agradecimiento se acercan a saludarla, como directora del colegio de Nivel Inicial y EGB 1 y 2. Entre sus alumnos se encuentran padres y madres de familia, profesionales. Algunos de ellos eligieron ser docentes como ella y pudieron gozar de sus consejos, amistad y compañerismo como colegas en la misma institución en la que habían iniciado una relación maestro-alumno. Se convirtió de ese modo también en formadora de docentes.  

Paralelamente, desde 1985 y hasta el año 2005 se desempeñó como maestra de adultos en la Escuela Para Adultos Nº 14 “Ramón de las Mercedes Rissera”, brindándose de la misma forma para formar  adolescentes y adultos que no habían podido concluir sus estudios primarios.  

Con la llegada de la ley federal de educación se preocupó vivamente por conocer y poner en práctica el caudal de innovaciones que ella intuía serían para beneficio de sus alumnos.  

Es un ejemplo para muchos jóvenes por su fortaleza para volver a empezar, tuvo que hacerlo en más de una oportunidad por distintas situaciones límites que la vida le presentó. Su fe en Dios y el amor por su familia le dieron la base firme para seguir adelante.  

Docente de alma, siempre cuidó cada detalle de su persona pensando que no solo educaba con sus palabras, sino también con sus actitudes y su apariencia. Su ser docente nunca estuvo separado de su femineidad y maternidad, por eso pudo llegar a tantos niños y transformarlos para bien. El colegio es su segundo hogar, ya que hace 40 años y en forma ininterrumpida pasa horas de su vida compartiendo los logros y dificultades de alumnos y maestros. 

Ella representa nuestra escuela, nuestros sueños y logros, nuestras preocupaciones y alegrías, porque ella es la vida joven que fue entregándose día a día para que otros pudieran crecer.  

Está con nosotros, nos guía y nos orienta y no queremos dejar pasar esta oportunidad para hacer saber a todos cuanto la queremos y lo agradecidos que estamos de tenerla.

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