"Después
vienen los otros, los que dicen: 'Tengo mi mensaje' y han escrito
dos zambas, una chacarera y una canción de protesta y a eso
le llaman 'mensaje'. |
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El 23 de mayo de 1992 fallecía ATAHUALPA YUPANQUI, EL PAÍS ATAHUALPA Que difícil es mirar nuestro país, ¿cómo abarcar los puntos extremos del territorio y mostrar en una pincelada a la Argentina? Quizás una posibilidad sea ajustar el plano y poner el foco en el hombre, que la vida del habitante de este suelo nos ilumine para ver y entender lo que hay en esta inmensidad. Un director cinematográfico que
quisiera hacerlo y se propusiera viajar hacia adentro para proyectar
en algún cielo la película de este país, encontraría
en las palabras de Atahualpa Yupanqui guión argumental, banda
sonora y testimonio de vida. Todo en uno. “Es mi destino piedra y camino. De un sueño lejano y bello soy peregrino”. Yupanqui (Héctor Roberto Chavero)
nace en el octavo año del siglo XX en la localidad de Pergamino
en la provincia de Buenos Aires, "...vivió su niñez fuertemente
moldeada en la tradición paterna, y junto a las peonadas
del medio campesino, estibadores en tiempos de entrega del cereal,
en los canchones poblados de carros, bueyes y caballos de tiro.
Paisanajes de esquila, gauchos que cruzaban aquellas pampas abiertas
al galope de sus corceles..." Así relata su biógrafo,
Fernando Boasso, autor del libro "ATAHUALPA YUPANQUI Campeador
de Misterios" (+) . Boasso afirma: "...nuestro trovador fue hombre de excepcional talento, que aunque se inició con buenos maestros, fue autodidacta que en sus numerosas creaciones logró conjugar música y poesía de calidad llamativa. Si eligiéramos una sola palabra para definirlo, sería originalidad. Por ello, Atahualpa es único, intérprete y fundador de un estilo que no es deudor a nadie. Fundador de un estilo que rescata raíces milenarias de nuestro continente americano, creando un árbol poético musical, que sin deformar, sobrelleva lo anónimo - el folklore- a nivel de salas de concierto en todo el mundo”. Este profundo poeta y fino musiquero nos
ha llegado y cautivado a todos los que voluntaria o involuntariamente
hemos escuchado sus canciones, ¿Quién no ha disfrutado
alguna vez Luna Tucumana, La añera, La pobrecita,
Los ejes de mi carreta, Viene clareando, Camino del indio, El alazán,
Piedra y camino o Cachilo dormido?. "La música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor ?". ATAHUALPA YUPANQUI en reportaje en la revista Proa. Fernando Boasso estimado autor del libro
que citamos anteriormente, contó en alguna reunión
una anécdota en la cual Yupanqui una vez
demostró
su enojo por aquellos que querían hacerse famoso gracias
a él y por
el solo hecho de cantar sus canciones. Hombre profundo de pocas y filosas declaraciones públicas no dejó pasar oportunidad para pegar con la palabra donde la dignidad lo exigía. En oportunidad de presentar su libro "El canto del viento" un destacado escritor argentino comentó "...que buen libro hizo Atahualpa, como no se me ocurrió a mi". Yupanqui con buena vista le contesto: " será por que no es paisano". Paisano, aquel que lleva al país adentro, adentro del corazón. El 23 de mayo de 1992 murió en Nimes, Francia ...Atahualpa Yupanqui ya no tiene clavijas, afina como afinan la montaña y la fe, tan florido y cantable como un árbol con nidos, con su saber tan lindo que no es sólo saber. Sus ojos con capota van de viaje, pero el mirar se queda siempre aquí, mirada de Atahualpa que echa coplas, por cosas que le duelen como a mí. La noche no se rinde ni Yupanqui ni el vino ni se rinde la emoción, oyendo como él canta, venturoso, silencios con olor a corazón... - Fragmento del tango ATAHUALPA YUPANQUI compuesto por Horacio Ferrer con Música de Raúl Garello. Llegar al hombre para ver al país, ese motivo nos acerca a nuestros artistas, a conocer sus obras comprometidas con un suelo con una forma de ser que, como Yupanqui, cuentan, pintan, actúan y cantan historias que reflejan nuestra cultura. En esa pampa arrió Atahualpa. |
Nacieron en la intimidad sonora dé mi guitarra, volaron en busca de sus verdaderos autores: el viento y los paisanos. . .” “Estas melodías expresan el sentir de un puñado de criollos anóni-mos”.1 “Las coplas se formaron dentro mío
... al evocar recuerdos de camino”. El arte de nuestro trovador es la expresión de un pueblo. Pero ¿qué entendemos
aquí por “pueblo”? No la institucionalización política
y jurí-dica, la nación, ni tampoco un sector social,
sino lo que lo define en
Por ejemplo, ¿cómo
valora vivencialmente un paisano argentino un árbol junto
al camino? Como un valor protector del hombre, casi como un amigo.
Como una belleza natural, pero también como un valor festivo
y Siguiendo su canto, peregrinaremos
a las fuentes prístinas. Porque como afirmaba otro creador
popular y excelente intérprete, Carlos Di Fulvio, “el hombre,
desde que es hombre, tiene necesidad de volver a las fuentes y dentro
de nuestra música y de nuestra poesía están
las cosas fundamen-tales de nuestro ser”.2 Sí, las cosas fundamentales
de nuestro ser y de nuestra concepción del mundo. La
investigadora, compositora y cantora Leda Valladares dice a propósito
de su búsqueda: “Cuando yendo hacia adelante no se puede
entender el sentido de una cosa, conviene entonces ir hasta sus
raíces.
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Lanzamiento editorial.
Presentamos el primer libro de libro + Cd de Grabaciones
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