ATAHUALPA YUPANQUI

"Después vienen los otros, los que dicen: 'Tengo mi mensaje' y han escrito dos zambas, una chacarera y una canción de protesta y a eso le llaman 'mensaje'.
Eso es falso. Mensaje es una vida. Mensaje es Tagore, mensaje es Cristo, mensaje son setenta y cinco años de Chazarreta tocando danzas y nunca hablando de mensaje; pero lo dejó. Mensaje es Ricardo Rojas, es Martinez Estrada; a eso llamo yo mensaje. Cuando se serena el agua y se anda por el agua, ahí empieza a asomar el mensaje; mientras tanto, calladito".
 

 

 

EL PAÍS ATAHUALPA
homenaje al hombre que arrió la pampa de los sueños.

CULTURA Y VIDA
EXCLUSIVO Capitulo 2 del libro ATAHUALPA YUPANQUI Campeador de Misterios
publicado cor Ediciones CONSUDEC-

 

El 23 de mayo de 1992 fallecía ATAHUALPA YUPANQUI,
homenaje al hombre que arrió la pampa de los sueños.

EL PAÍS ATAHUALPA  

Por Carlos M. Iglesias

Que difícil es mirar nuestro país, ¿cómo abarcar los puntos extremos del territorio y mostrar en una pincelada a la Argentina?

Quizás una posibilidad sea ajustar el plano y poner el foco en el hombre, que la vida del habitante de este suelo nos ilumine para ver y entender lo que hay en esta inmensidad.

Un director cinematográfico que quisiera hacerlo y se propusiera viajar hacia adentro para proyectar en algún cielo la película de este país, encontraría en las palabras de Atahualpa Yupanqui guión argumental, banda sonora y testimonio de vida. Todo en uno.

“Es mi destino piedra y camino.

De un sueño lejano y bello

soy peregrino”.

Yupanqui (Héctor Roberto Chavero) nace en el octavo año del siglo XX en la localidad de Pergamino en la provincia de Buenos Aires, "...vivió su niñez fuertemente moldeada en la tradición paterna, y junto a las peonadas del medio campesino, estibadores en tiempos de entrega del cereal, en los canchones poblados de carros, bueyes y caballos de tiro. Paisanajes de esquila, gauchos que cruzaban aquellas pampas abiertas al galope de sus corceles..." Así relata su biógrafo, Fernando Boasso, autor del libro "ATAHUALPA YUPANQUI Campeador de Misterios" (+) .

Las canciones de su autoría, son tan populares que no necesitan estar firmadas para reconocerlas y a veces los que no conocen más que un par de sus letras, creen que muchas otras canciones de autores diversos son de él por el solo echo de identificar un paisaje familiar aunque no se perciba su fina poesía.

Boasso afirma: "...nuestro trovador fue hombre de excepcional talento, que aunque se inició con buenos maestros, fue autodidacta que en sus numerosas creaciones logró conjugar música y poesía de calidad llamativa. Si eligiéramos una sola palabra para definirlo, sería originalidad. Por ello, Atahualpa es único, intérprete y fundador de un estilo que no es deudor a nadie. Fundador de un estilo que rescata raíces milenarias de nuestro continente americano, creando un árbol poético musical, que sin deformar, sobrelleva lo anónimo - el folklore- a nivel de salas de concierto en todo el mundo”.

Este profundo poeta y fino musiquero nos ha llegado y cautivado a todos los que voluntaria o involuntariamente hemos escuchado sus canciones, ¿Quién no ha disfrutado alguna vez Luna Tucumana, La añera, La pobrecita, Los ejes de mi carreta, Viene clareando, Camino del indio, El alazán, Piedra y camino o Cachilo dormido?.
Siempre hay tiempo para descubrirlo, estos son algunos CD editados en nuestro país que podrían iniciarlos en sus letras, músicas y su interpretación:
VIAJES POR EL MUNDO (EPSA)- LA PALABRA grabaciones inéditas (DISCOS MELOPEA) - BUENAS NOCHES, COMPATRIOTAS (Acqua Records) - A QUE LE LLAMAN DISTANCIA (EMI) - TIERRA QUERIDA (EMI) - TESTIMONIO (Dbn) -

  "La música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor ?". ATAHUALPA YUPANQUI en reportaje en la revista Proa.

Fernando Boasso estimado autor del libro que citamos anteriormente, contó en alguna reunión una anécdota en la cual Yupanqui una vez  demostró su enojo por aquellos que querían hacerse famoso gracias a él y  por el solo hecho de cantar sus canciones.
Teniendo en cuenta ésto, seguro que no estaría conforme con muchas de la infinidad de versiones que otros interpretes realizaron de sus obras, pero a modo de zapping musical donde los géneros varían y diferentes autores se proponen homenajear al maestro, destacaremos de las bateas discográficas sólo algunos de aquellos que grabaron canciones y músicas de él :
SUMA PAZ -MERCEDES SOSA - JOAN M. SERRAT - LILIANA HERRERO - MANOLO JUAREZ - LITTO NEBBIA - JAIME TORRES - LITO VITALE - JUAN C. BAGLIETTO - DIVIDIDOS - EL TERCETO - LEÓN GIECO - PEDRO AZNAR – JAIRO - PETECO CARABAJAL - LOS CHALCHALEROS - RAUL CARNOTA - EDUARDO FALÚ.

Hombre profundo de pocas y filosas declaraciones públicas no dejó pasar oportunidad para pegar con la palabra donde la dignidad lo exigía.

En oportunidad de presentar su libro "El canto del viento" un destacado escritor argentino  comentó "...que buen libro hizo Atahualpa, como no se me ocurrió a mi". Yupanqui con buena vista le contesto: " será por que no es paisano". Paisano, aquel que lleva al país adentro, adentro del corazón.

El 23 de mayo de 1992 murió en Nimes, Francia

...Atahualpa Yupanqui ya no tiene clavijas,

afina como afinan la montaña y la fe,

tan florido y cantable como un árbol con nidos,

con su saber tan lindo que no es sólo saber.

Sus ojos con capota van de viaje,

pero el mirar se queda siempre aquí,

mirada de Atahualpa que echa coplas,

por cosas que le duelen como a mí.

La noche no se rinde ni Yupanqui

ni el vino ni se rinde la emoción,

oyendo como él canta, venturoso,

silencios con olor a corazón...

- Fragmento del tango ATAHUALPA YUPANQUI compuesto por Horacio Ferrer con Música de Raúl Garello.

Llegar al hombre para ver al país, ese motivo nos acerca a nuestros artistas, a conocer sus obras comprometidas con un suelo con una forma de ser que, como Yupanqui, cuentan, pintan, actúan y cantan historias que reflejan nuestra cultura.

En esa pampa arrió Atahualpa.

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EXCLUSIVO Capitulo 2 del libro publicado por Ediciones CONSUDEC-

CULTURA Y VIDA


“La cultura es un modo específico del “existir” y del “ser”
del hombre. El hombre vive siempre según una cultura que
le es propia.
Existe una soberanía fundamental de la sociedad que se
manifiesta en la cultura de la nación. Se trata de la
soberanía por la que, al mismo tiempo, el hombre es
supremamente soberano.
Velen, con todos los medios a su alcance, por esta
soberanía fundamental que posee cada nación en virtud de
su propia cultura”.
Juan Pablo II: Discurso a la UNESCO del 2-5-1980.


Al trovador Yupanqui, poeta popular y culto a la vez, hondo meditador, y original concertista de guitarra, se lo mira con razón, como singular y personalísimo. ¿Quién se arriesga, por ejemplo, a interpretar su “Payador Perseguido”? ¿Será que este argentino representa una personalidad ar-tística aislada, sin contexto? ¿De dónde extrae el humus este árbol sono-ro y vital?
Característica suya es precisamente el ser un creador e intérprete individualísimo, pero sin salirse de lo que pertenece a todo un pueblo. Sí, hombre de una tierra, de un pueblo con su historia, que encuentra vida
en su singularidad. Aquí está su logro: un arte inconfundiblemente suyo e inconfundiblemente, al mismo tiempo, de nuestro pueblo. Siempre reitera que sus temas no le pertenecen en exclusividad. Así,
dice de sus danzas y canciones que “me fueron sugeridas por ahí, en montes y cerros del norte argentino, por paisanos a quienes la vida les arrimaba una esperanza, les encendía un amor o les trizaba un sueño”.
“Ellos no me dijeron en coplas sus alegrías y sus desazones. No. Las coplas se formaron dentro mío, “porque sí”, al evocar recuerdos del cami-no.

Nacieron en la intimidad sonora dé mi guitarra, volaron en busca de sus verdaderos autores: el viento y los paisanos. . .” “Estas melodías expresan el sentir de un puñado de criollos anóni-mos”.1

“Las coplas se formaron dentro mío ... al evocar recuerdos de camino”.
Se las contó el viento de nuestra tierra: recogidas del pueblo, no son de nadie siendo de todos. De ahí su valor universal. Porque cuanto más se cava en el terruño particular para comprender mejor, tanto se toca y ex-presa más cabalmente lo universal. Descubrir a fondo su pueblo es des-cribir al hombre universal.
Esta segunda parte de nuestro estudio se propone meditar sobre los valores entrañados en la obra yupanquiana. Y valores son los hilos de la trama cultural, como veremos a continuación.

El arte de nuestro trovador es la expresión de un pueblo.

Pero ¿qué entendemos aquí por “pueblo”? No la institucionalización política y jurí-dica, la nación, ni tampoco un sector social, sino lo que lo define en
última instancia, que es su cultura; pero advirtamos que no según la acepción que se suele tener comúnmente, de ”cultura” como conocimien-to extenso en arte, historia, ciencias, filosofía, letras, etc., sino según hoy se entiende en antropología cultural. Cultura es, entonces, el conjunto de costumbres típicas de un grupo humano que entrañan y son configu-radas a la vez por un conjunto de valores.“Cultura” proviene del verbo “cultivar”. Así, por ejemplo, al cultivo de la tierra o del agro se lo llama agricultura, Entonces, arar, sembrar, es cultu-ra, También decimos “cultivar” una amistad (una relación social) y “culto” divino (un ritual religioso).
Fundamentalmente, pues, por cultura entendemos la actividad huma-na, según un modo típico, por la cual los hombres se relacionan con la tierra (la naturaleza), con otros seres humanos (la sociedad) y con lo sa-grado (Dios). Todo el obrar del hombre se inscribe, en esta triple relación de vinculo con la tierra, con los demás hombres y con lo divino (sea que lo afirme o que se lo rechace).


La más honda característica de un pueblo radica en su modo de “sen-tir” las cosas, de “resonar” ante ellas, de cultivarlas. Ello es su cultura. Y en el fondo de la actitud cultural de cada pueblo hay una conciencia
común valorativa, que lo inclina por cierta escala de valores.

Por ejemplo, ¿cómo valora vivencialmente un paisano argentino un árbol junto al camino? Como un valor protector del hombre, casi como un amigo. Como una belleza natural, pero también como un valor festivo y
social: el asado a su sombra, el mate que se asocia a la amistad. Consti-tuye casi un ritual en el que el árbol ha oficiado de símbolo. Pero supon-gamos pasa junto al mismo árbol un inglés (fuerte genio económico), y seguramente que su espontánea actitud es muy otra: cómo podría indus-trializar la madera, cuántos metros cúbicos, qué ganancias. . . Aprecia el valor económico, con ojo comercial.
En ambas personas hay una distinta escala de valores que engendran percepción. Por eso, no vamos a buscar conclusiones de un antropólogo, sino a adentrarnos en el universo de un artista del pueblo. Vamos a hora-dar la montaña poético-musical yupanquiana para escuchar con él la conversación de las piedras y el canto de los ríos; nos volvemos camino con él para sentir el galope de los potros en la pampa ilímite. Aprendere-mos la sabiduría del paisanaje, el sentir de sus corazones. Y miraremos los horizontes de infinito y de misterio que siempre está más allá.

Siguiendo su canto, peregrinaremos a las fuentes prístinas. Porque como afirmaba otro creador popular y excelente intérprete, Carlos Di Fulvio, “el hombre, desde que es hombre, tiene necesidad de volver a las fuentes y dentro de nuestra música y de nuestra poesía están las cosas fundamen-tales de nuestro ser”.2

Sí, las cosas fundamentales de nuestro ser y de nuestra concepción del mundo. La investigadora, compositora y cantora Leda Valladares dice a propósito de su búsqueda: “Cuando yendo hacia adelante no se puede entender el sentido de una cosa, conviene entonces ir hasta sus raíces.
En la baguala aprendí los partos de la voz y sus manejos insospechados, y vi cómo el canto “culto” encubre y suaviza lo que está debajo de la voz. El primer canto, el anterior a las convenciones y a las modas, destapa y revela, saca el ser a flor de labios, con sus marañas y sus asperezas. Allí el arte y la biología se confunden en un lenguaje visceral”.


Explica luego cómo yendo aún más hacia atrás (o hacia lo hondo) des-cubre el mundo del precanto, y dice: “Comprobé allí lo que hace mucho sospechaba con respecto al canto: que lo que lo antecede está lleno de
selva, de infinito, de sonidos milenarios”.3


Nosotros pensamos que en el conocimiento analógico de la intuición de los poetas, para quienes la naturaleza se torma símbolo (dígase lo mismo de la percepción del hombre arcaico), ellos son capaces de conocer la dimensión metafísica de la realidad. Yupanqui la atisba, la “siente”,contando al mismo tiempo con un lenguaje casi perfecto desde el punto de vista expresivo: su literatura, su canto y su guitarra. Para analizarlo habría que escucharlo, para que en forma más plena recree en nuestro espíritu ese mundo lleno de infinito, transido de corazón humano, donde asoma siempre la dignidad del pobre.


1 Prólogo del autor en el álbum “Aires de mi Tierra” (Tierra Linda, Bs,As., 1950). En una entrevista
del año 1973. en un relato que recogió Julio Ardiles Gray (“La Opinión Cultural”, 14-10-1973,
p. 1-3), detalla cómo cada una de sus creaciones nació de una experiencia y circunstancia
concreta, de relatos paisanos, etc.
2 Entrevista en “Clarín”, del 1-10-1982: “Di Fulvio sigue cantando”, que firma Jorge
Marziali.

3 “Vida y Obra de Leda Valladares”, entrevista con Adolfo Colombres, en “La Opinión
Cultural”, 18-5-1976,p. 6.

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