No es novedoso mencionar la importancia
que revisten los equipos de trabajo para
las organizaciones dinámicas, a diferencia
del tradicional pensamiento “taylorista”.
Si recordamos, para esta corriente
los grupos de trabajo no eran necesarios,
pues cuanto más repetitivas y mecánicas
fuesen las tareas, menos indispensable y
más reemplazable sería cada
persona.
Las nuevas necesidades organizativas
demandan formas de trabajo capaces de dar
respuesta a diversas necesidades, tales
como integración y especialización,
estructuras flexibles, etc.
Los equipos de trabajo son una
forma de coordinar habilidades y crear acuerdos
para dar respuestas relativamente rápidas
a problemas muy cambiantes.
El trabajo en equipo es un
factor fundamental para el éxito
de una organización.
Como bien los expresa Peter Senge
en
su obra “La
Quinta Disciplina”, Ediciones Juan Granica,1990.-:
“Nunca hubo tanta necesidad
de dominar el aprendizaje en equipo en las
organizaciones. Trátese
de equipos administrativos, equipos de desarrollo
de productos o fuerzas de tareas múltiples,
los equipos - personas que se necesitan
mutuamente para actuar - [...] Todas las decisiones
importantes ahora se toman en equipo, sea
directamente o a través de la necesidad
de los equipos de traducir decisiones individuales
en acción”.
Sin embargo, y a pesar de que
comúnmente utilizamos las palabras
“equipo” y “grupo” como si fueran sinónimos,
en la realidad no lo son estrictamente.
Si recurrimos al Diccionario de la Real Academia
Española, encontraremos que la palabra
“grupo” es definida de la siguiente manera:
“Pluralidad de seres o cosas
que forman un conjunto, material o mentalmente
considerado”
Por otra parte, un “equipo” es
definido como:
“Grupo de personas organizado
para una investigación o servicio
determinado”
Como podemos observar, ambos términos
tienen una relación de género
a especie, en donde el grupo es el género
y el equipo es la especie.
Por lo tanto podemos concluir
que un
equipo siempre es un grupo, pero no todos
los grupos constituyen un equipo.
Es muy común que usemos
la palabra “grupo” para referirnos a un
conjunto de individuos que interactúa
entre sí y que tiene alguna finalidad
más o menos compartida.
Por ejemplo, es frecuente
que hablemos de grupos de estudio, pero
en cambio no hablamos de “grupos de básquet”.
Utilizamos la palabra “equipo”
para describir grupos de personas con cierta
especialización y diferenciación
interna.
Por ejemplo los empleados
que pertenecen a un mismo sector de la organización
y que comparten una tarea común.
En el ámbito organizacional,
la palabra “equipo” suele empleársela
en dos sentidos diferentes. Comenta Santiago Lazzati
en “Conceptos & Herramientas de Management”:
“x)
Uno se refiere a cómo se relacionan
las personas para realizar una tarea, cualquiera
sea la forma de estructura organizativa. En este orden,
se plantea si un grupo es o no un equipo,
o si se trabaja en equipo (“team work”),
o cuál es el proceso de formar un
equipo (“team building”). Ello implica
la presencia o el desarrollo de ciertos
atributos de la relación, aplicables
a un grupo constituido como tal, o inclusive
a otros tipos de relaciones interpersonales
vinculadas con la tarea.
y) El otro alude a determinada
forma de estructura organizativa. Por ejemplo,
cuando se habla de “organización
en equipo” (o “team organization”)”.
En síntesis, y más
allá del uso que le demos al término,
los equipos de trabajo:
* facilitan la resolución
de problemas complejos;
* contribuyen con acciones innovadoras y
coordinadas
al cumplimiento de
los objetivos;
* incentivan la mejora continua
entre todos los miembros de la organización
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