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ECONOMIA Y GESTIÓN

Tema:  EL NUEVO MODELO ORGANIZACIONAL

Dr. Daniel Deu
Docente de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Luján
Director de la Escuela de Capacitación del South Consulting Group


La toma de decisiones ¿puede ser un juego?
  La participación de la gente.

“¿Sabés remar? –preguntó la Oveja, alargándole un par de agujas de tejer.

-Sí, un poco...pero no en tierra...ni con agujas- había empezado a decir Alicia, cuando de pronto las agujas se transformaron en remos en sus manos, y ella y la Oveja se encontraron en un botecito, deslizándose entre dos orillas”.   (Lewis Caroll, A través del espejo).

En la actualidad, la toma de decisiones en la organización suele implicar una problemática más compleja.  En la actualidad, la toma de decisiones en la organización suele implicar una problemática muy compleja que requiere integrar el Know how de diferentes personas dentro de un esquema de organización flexible. 

También sabemos (o deberíamos saber) que todo proceso de toma de decisiones entraña la resolución de problemas, y todo problema requiere una decisión para ser resuelto.

Si consideramos como elementos esenciales que “juegan” en cualquier proceso de toma de decisiones:

-El problema;

-La situación actual o proyectada;

-El desarrollo de cursos de acción; y

-La implementación de los mismos (toma de decisiones propiamente dicha)

llegaremos a la conclusión de que son las personas –“la gente”- quienes deben enfocar el problema, captar o proyectar la situación, establecer el objetivo, concebir y evaluar los cursos de acción alternativos y que tomar la decisión.

Por lo general en las decisiones significativas participa más de una persona en forma muy variada tanto cuanti como cualitativamente.

La participación de la gente (en mayor o menor medida) y su manera de pensar (pensamiento tradicional o divergente) constituye una variable crítica en este proceso.  Esto es así, ya que afecta la eficiencia del proceso, la calidad de la decisión y la probabilidad de una implementación efectiva.

Si bien existen todavía muchas organizaciones que fundamentan sus decisiones en el pensamiento tradicional, consideramos que en el mundo moderno que nos toca vivir, la creatividad y la innovación se han convertido en factores decisivos para la sobrevivencia y el desarrollo organizacional.    

Quienes pregonamos esta manera de pensar, sostenemos que para la obtención de resultados más favorables es necesario incorporar el juego en la metodología del proceso de la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Como expresa Graciela Scheines:

“La vida exige respuestas rápidas a un sinnúmero de situaciones.  Para poder actuar con efectividad es necesario simplificar la realidad, reducirla a un esquema que facilite la acción.   La realidad así empobrecida, convertida en un croquis de señales, es funcional: permite transacciones claras y precisas.  Los detalles del frente de la casa de departamentos donde vive por décadas, por ejemplo, o el dibujo exacto que decora el transporte que diariamente lo conduce al trabajo, pasan inadvertidos al itinerante cotidiano que sólo percibe aquellos rasgos del entorno -ciertos detalles de la esquina, el ruido de motores o el chirriar de frenos, el color del vehículo que debe tomar- que funcionan como señales que le indican virar, no avanzar, apurar el paso o extender el brazo para detener el colectivo.  Los mapas resultan útiles para la vida que se reitera cada mañana.

Para jugar, en cambio, necesitamos desgarrar los mapas que se interponen entre uno y el universo, entre uno y el entorno infinitamente rico, siempre distinto, que se nos pasa por alto en el ajetreo diario, y abrir un agujero en el Orden del Mundo, recortar un espacio y meterse adentro.  En ese círculo mágico, en esta nada llena donde los mapas no funcionan, el jugador se enfrenta a personas y a cosas fuera de contexto y que aparecen con toda la fuerza de su particularidad.  En el ámbito de los juegos cosas y personas están disponibles, ofrecen la gama de sus posibilidades, se vuelven ambiguas y multifacéticas.  La tapa de la olla es nave espacial, el discóbolo, el escudo del guerrero, la fuente para jugar a las visitas, el sombrero de un chico y también la tapa de la olla.  Cada acercamiento lúdico a lo que aparece a nuestro alrededor no sólo recoge una respuesta sino que, al mismo tiempo, genera un nuevo interrogante, origina nuevas inquietudes que impulsan a sucesivos acercamientos.  Porque en ese va y viene que constituye el juego, la realidad se insinúa inagotable y sugiere infinitas jugadas”...

Pensemos por un momento que ocurriría si estas infinitas jugadas que menciona Scheines, se refiriesen a múltiples decisiones tomadas bajo una perspectiva que aplicase el pensamiento divergente, donde existiría una amplia participación de la gente, con el firme propósito de obtener resultados más favorables.

Sostenemos en considerar la “posibilidad de jugar” como un modo peculiar de relación con el mundo que podría favorecer no solo un nuevo examen de situaciones problemáticas,  sino además el desarrollo e implementación de posibles cursos de acción que los resuelvan, y donde la gente pueda desarrollar sus capacidades .

 

Comentarios y Consultas a: comunicacion@consudec.org


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