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ECONOMIA Y GESTIÓN

 “El Nuevo Modelo Organizacional”
¿Saber, pensar, sentir... y hacer?

Dr. Daniel Deu
Docente de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Luján
Director de la Escuela de Capacitación del South Consulting Group

 

A modo de introducción

Uno de los principales referentes vinculado al proceso de la toma de decisiones que preocupó durante generaciones a filósofos y otros estudiosos de las organizaciones, es el “saber”.

Para intentar definirlo, comencemos por preguntarnos ¿Qué significado deberíamos darle cuando un individuo dice “yo sé cómo manejar esta situación?

Es muy común ver en las organizaciones que sus miembros se creen dueños de la verdad.  Pero ¿que quiere decir “yo ”? ¿existe alguna diferencia con decir “yo creo”? ¿Acaso ese saber está relacionado con el manejo de conocimientos teóricos –teorías de las organizaciones-, con el sentido común –esquemas conceptuales no explicitados- o con la forma en que actuamos para resolver problemas?...

Muchas veces, ese “sabe la verdad” conlleva la inversión de esfuerzos innecesarios y a la propia inacción.

Entendemos que existe una estrecha relación entre pensar cómo deberíamos resolver un determinado problema y actuar para solucionarlo. 

También es cierto, que de acuerdo al rol que desempeñamos dentro de una organización, distinta será nuestra preocupación o atención para resolver problemas.

En síntesis:

Lo importante es que “el saber” nos permita alcanzar óptimos resultados cuando “actuamos” en la práctica.

¨  El conocimiento

Los individuos que han pensado y escrito obras sobre este tema se remontan a los tiempos antiguos de los griegos y los romanos.

Desde aquellos siglos hasta nuestros días, muchas fueron las escuelas de pensamiento que se preocuparon por el estudio del “conocimiento humano”. 

En opinión de algunos autores, dos han sido las escuelas filosóficas que se han destacado en el pasado en dicha tarea: 

Los empiristas : 

Sostienen que el conocimiento humano proviene de los sentidos –percepciones-, por la experiencia, o derivado de cosas que han sido adquiridas de esa manera.  Es decir, nada es o puede ser pensado, si no fue previamente percibido.

Los racionalistas:

Para esta corriente el ser humano puede alcanzar su máximo saber a través de la razón.  Dispone de una facultad puramente intelectual que le posibilita saber la verdad absoluta.

Actualmente, hay corrientes en vigencia -las teorías de la acción-, las cuales sostienen que el conocimiento es el resultado de la experiencia concreta -la praxis- y la conceptualización abstracta -las teorías-    

Algunos estudios organizacionales han tomado elementos de las teorías filosóficas antes mencionadas.

Sin embargo y dado que las organizaciones se desarrollan en un ámbito complejo como lo es todo aquel en el que participan seres humanos, las más recientes investigaciones sobre los comportamientos de los individuos en aquéllas, han demostrado que

Nuestros actos no obedecen exclusivamente a la razón; por el contrario, mucho tiene que ver la forma en que sentimos.

¨ Las “habilidades” para resolver problemas

Gracias al desarrollo y los aportes de la neurología y de la psicología, se ha llegado a la conclusión de que, no existe una única y monolítica clase de inteligencia, fundamental para el éxito en la vida, sino un amplio espectro de inteligencias.

Durante mucho tiempo nuestra sociedad –podríamos relacionarlo con el pensamiento organizacional- ha puesto demasiada atención en un tipo de inteligencias como la lógico-matemática  y la lingüística, ubicadas en el hemisferio cerebral izquierdo, descuidando otro tipo de inteligencias como la espacial, la musical, la corporal y cinética que se localizan en el hemisferio cerebral derecho.

También existen otros autores que tratan este tema, y que han alcanzado mucha popularidad con sus propuestas sobre diversas maneras de pensar y actuar.

Para los investigadores y autores que han trabajado en este campo

Existen diferentes inteligencias que nos ayudan y posibilitan la resolución de los problemas utilizando el cerebro de una manera diferente.

 

¨ A modo de conclusión

Los individuos no poseen un conocimiento infalible.  Por otra parte, el modo como éste se elabora no depende sólo de las percepciones o la razón, sino en buena medida del uso que podamos hacer de nuestra inteligencia emocional.  

Así el aporte de la Filosofía, la Medicina y la Psicología permite a la Teoría de las Organizaciones enriquecer su conocimiento acerca del comportamiento de sus miembros.

Es importante remarcar que los actuales escenarios, caracterizados por una amenaza constante: “la incertidumbre”, requieren de cada uno de nosotros un verdadero despliegue de “habilidades”.

Si queremos tener posibilidades de desarrollo personal, además de los procesos de saber y de actuar, debemos:

Considerar otras alternativas de pensamiento;

Tomar conciencia de nuestras emociones;

Intentar comprender los sentimientos de los demás; 

Fortalecernos interiormente para tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo;

Acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo;

Cambiar nuestra actitud “individualista” por una actitud empática y social.

 

 

Comentarios y Consultas a: comunicacion@consudec.org


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