* Los nuevos paradigmas
Para poder encarar
los procesos de cambio que caracterizaron
los años setenta, las organizaciones
se ven forzadas a desarrollar nuevos conceptos
basadas en la innovación y la creatividad.
Las tradicionales
formas de administrar, comprar, vender,
competir e invertir parecen haberse agotado. Ya no satisfacen como antes, las
necesidades de la demanda. Esta situación
–mercados estancados- afecta con dureza
la rentabilidad y el desarrollo organizacional.
*Revalorizando
la creatividad
Comienza a tomar
fuerza la idea de desarrollar el hemisferio
cerebral derecho como una ventaja
diferencial:
El Dr.Roger Sperry,
Premio Nobel en medicina del año
1981, estableció que nuestros dos
hemisferios cerebrales tienen funciones
sustancialmente distintas. El hemisferio izquierdo tiene
un comportamiento racional, automático,
lógico, analítico, de rápida
capacidad de respuesta y repetitivo, por
el contrario, el hemisferio derecho es imaginativo,
alógico, intuitivo, innovador y creativo
El desarrollo del
pensamiento creativo puede aportar el talento
y la imaginación que requieren las
instituciones modernas para conducirse en
la compleja trama de los tiempos que se
viven.
Comienzan a aparecer lo que Peter Senge suele denominar
“organizaciones
inteligentes”, que a través de una
mentalidad creativa, flexible y dinámica,
intentarán anticiparse a los cambios
e interpretar con talento la realidad, para
brindar respuestas adecuadas.
Es el comienzo
de la administración estratégica
y competitiva que perdurará hasta
fines del siglo XXI.
*Propietarios e
inversores del capital humano
Los albores del
nuevo siglo nos plantea un nuevo desafío
relacionado con “los individuos” que integran
las organizaciones.
Dice Peter Drucker en su obra “Escritos Fundamentales,
tomo1, El Individuo”, editorial sudamericana:
”El trabajador
del conocimiento como el bien más
importante
En la actualidad,
todas las organizaciones dicen por rutina:
-la gente es nuestro principal activo-. Con todo, pocas
practican lo que predican y menos aún
lo creen de verdad. La mayoría
sigue creyendo, aunque tal vez no conscientemente,
lo que los empresarios del siglo XIX creían:
la gente nos necesita a nosotros más
que nosotros a ella. Pero, de hecho,
las organizaciones tienen que convencer
a las personas para que entren a formar
parte de ellas tanto como las convence para
que compren sus productos y servicios, y
quizá todavía más.
Tienen que atraer
a las personas, conservarlas, reconocer
sus méritos y recompensarlas, motivarlas,
servirlas y satisfacerlas”.
Es el momento de
llevar la metáfora del individuo
como el principal activo a un nuevo nivel:
concebir,
a los trabajadores del saber, no como capital
humano sino como propietarios e inversores
de capital humano.
Como propietarios
de capital humano, los empleados se han
convertido en un factor relevante en la
aplicación efectiva de la estrategia
organizacional. Por tanto, la implementación
exitosa de la estrategia dependerá
fundamentalmente de tener la gente adecuada
para ello.
Un punto importante
a resolver es el llamado “foso de la
percepción”. Mientras los trabajadores perciben
como más importante tener un trabajo
interesante y sentirse valorados, los directivos
creen que los más importante para
los trabajadores es la seguridad del empleo
y tener un sueldo alto.
Retomando a Peter Drucker:
“...volvemos al
viejo –y nunca resuelto- problema de la
sociedad pluralista: ¿Quién
cuida del bien común? ¿Quién
lo define? ¿Quién equilibra
los objetivos y valores individuales y a
menudo opuestos de las instituciones existentes
en la sociedad? ¿Quién decide
qué concesiones hacer y sobre qué
base deben hacerse?”
? A modo de conclusión
La vida moderna
ha impuesto una serie de nuevos requerimientos
que exigen una constante adaptación
al cambio. Las innovaciones
técnicas y los problemas que ellas
plantean, requieren de una actualización
permanente para desempeñarse en áreas
laborales y sociales, tanto en el ámbito
público como en el privado.
Si deseamos sobrevivir
y desarrollarnos en los actuales y complejos
escenarios que nos presenta la vida moderna,
es necesario procurar un cambio en el modo
de pensar y en la manera de hacer.
El N.M.O, basado en una
idea con función “despertadora” intenta -a través
del desarrollo del pensamiento creativo-, potenciar
la capacidad de interpretación y
sacar a la imaginación de la rutina, como una alternativa
interesante para:
-Experimentar
que conocer más permite conocer más
y mejor;
-Comprobar que
el abordaje del mundo actual es difícil
pero no inaccesible;
-Aprender haciendo,
y superar lo que parecía un enigma
sin solución.
“...Y un día
los hombres serán creativos...la
vida dejará de ser aburrida y el
mundo será una fiesta” del libro sagrado
de los Increas. |